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CRISIS? WHAT CRISIS?

Así titulaba Supertramp un disco del año 1980.

Terminamos (aparentemente) la crisis sanitaria (o al menos el confinamiento obligatorio y bla, bla, bla) mientras nace inevitablemente el moscón de la siguiente, cuyo zumbido no dejará de sonarnos tras la oreja de ahora en adelante.

También comienza aquí el tránsito al olvido de lo que hemos vivido. Como tirar para adelante no será “moco de pavo” y ocupará intensamente nuestra mente, la neblina del olvido caerá sobre nuestro histórico momento situando esta extraña temporada en algo anecdótico. A no ser que uno tenga que visitar el cementerio a partir de esta maldita crisis, que rememorarás inevitable y dolorosamente año tras año.

Ser capaz de vivir con menos es probablemente más una cuestión de carácter que de ideología o de nivel social. El experimento ya está hecho, ahora queda asimilarlo cada uno a su manera, e intentar que nos sirva para crecer humanamente. ¿Qué si salimos mejor o peor de todo esto? Pues no deberá depender de gobiernos que nos hipnoticen con futuros mágicos en los que reine la abundacia y el amor, ni de lisérgicas propagandas de autoayuda, sino únicamente, pienso yo, de nuestras propias fuerzas, de nuestras personales inciativas, del éxito en nuestra personal batalla contra el miedo y la incertidumbre. Estos  son los desagradables factores estrella en el ranking de las cosas que no nos gustaría sentir pero a la vez han sido y serán nuestros eternos acompañantes. El surf en la vida debe ser subir y bajar por entre ellos logrando sobrepasarlos con arrojo.

La comodidad social parece estar emparentada con la gradual aspiración de abundancia. “Que no les falte nada a mis hijos” suele ser la mejor coartada para elevar el nivel de nuestras “necesidades”.

Si probamos a hacer el ejercicio de quitar, como hemos tenido que hacer estos meses, elementos de consumo de nuestra vida habitual hasta quedarnos con lo básico quizás nos encontraríamos con que ello no mermaría nuestra sensación de felicidad. Si puedes vivir bien con alguien, con tu familia, lo de menos será el tamaño del coche o la casa de veraneo ¿no? “Contigo pan y cebolla”, se solía decir.

No es difícil vivir con menos, alguna vez nos habrá pasado y no es tan terrible, lo más complicado será incorporarlo a nuestra agenda en adelante.

(Canción recomendada: “Easy Does It”- de Supertramp)