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DÍA 52 – EL ENJAMBRE

El libro empieza así: “El medio digital cambia nuestra conducta, nuestra percepción, nuestra sensación y nuestra convivencia, sin que podamos valorar las consecuencias de esta embriaguez”.

Se trata de ‘En el enjambre’, libro escrito por Byung-Chul Han, un filósofo surcoreano.

Según el autor, se ha formado una nueva masa que llama el «enjambre digital». A diferencia de la masa clásica, el enjambre digital consta de individuos aislados, carece de alma, de un nosotros capaz de una acción común, de andar en una dirección o de manifestarse en una voz. Desde luego parecemos más que nunca abejas, solo asomando unas cuantas veces al día nuestra cabeza por la ventana.

La hipercomunicación digital destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y para ser ella misma”. Los datos confirman que más que al silencio nos hemos dedicado exactamente a esa hipercomunicación. Qué se le va a hacer, pero es así. Ni aislados, ni ermitaños.

En este período de confinamiento las llamadas de voz se han duplicado, pero también ha crecido el uso del teléfono fijo, no digamos el uso de internet (más del 80% en algunos lugares), ha aumentado un 271% el consumo de video juegos online, y todo tipo de compras… Hasta, ejem, el consumo de porno ha aumentado un 60%. Así que más consumo de todo (todo) sin salir de casa. O por eso mismo. Yo no sé si eso que he leído del “efecto cabaña” (es insuperable el número de síndromes que nos están saliendo) que consiste en que como esto se alargue no vamos a tener ganas de salir o saldremos mucho menos, nos va a afectar (a mayor gloria de las compañías telefónicas), pero me haya convertido en abeja o en cabaña (o no), lo que echo en falta (entre otras cosas) es visitar mis bares favoritos con mi abeja reina.

(Canción recomendada: “The Only Living Boy in New York”- de Simon & Garfunkel)