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DÍA 9 – EL TIEMPO

Que estar en casa calentitos sea nuestro mayor problema.

El tiempo es nuestro estos días, organizarlo o no depende de cada cual. Se puede tele trabajar o trabajar viendo la tele. “El tiempo es algo que no va a volver, tiempo es todo lo que vas a tener, tiempo es todo lo que vamos a tener y tiempo es todo lo que nos hace falta tener”, Patxi Andion, en la canción “Tiempo-tiempo”. Queda perfectamente dicho, el tiempo es todo lo que vamos a tener. La experiencia de estos días no puede ser solamente lo que nos quede en el recuerdo para añadir al catálogo anecdótico (si no nos sacudió la salud por ningún lado) de nuestra vida. Aprovecharlo es siempre un buen consejo de adultos a jóvenes. Ahora que los adultos tenemos una oportunidad única de disponer inesperadamente de este fabuloso regalo que es un exceso de tiempo-no-deseado-no-buscado, pero tiempo por cuya ausencia nos hemos venido quejando recurrentemente desde que somos adultos (no tengo tiempo para mi familia, no tengo tiempo para ordenar, ni para leer, ni para ver películas, ni para,…) ¿hay problemas para rellenarlo? La prohibición de entretenimiento callejero nos ha proporcionado una desmesurada e inesperada avalancha de horas liberadas para todo tipo de cosas. Incluso para la reflexión. ¿He dicho reflexión? qué cursi suena. Sí, reflexión, ese ejercicio que las multitareas profesionales-domésticas, el mismo trabajo, las citas, el agobio de los desplazamientos, el cansancio por todo lo anterior, nos ha impedido realizar desde no sabemos cuando.

¿Y cómo se hace eso? Todos sabemos y no sabemos a la vez. Esos momentos propicios le invaden a uno, lo mismo leyendo que mirando por la ventana, que viendo una película, que haciendo un cocido o comiendo una chuleta. La falta de práctica quizás nos haya bloqueado el impulso de abrir ciertos cajones de nuestra existencia. Respira. No se trata de arreglar el mundo, ni siquiera nuestra vida pasada o la futura justo en estos días raros, sino que puede tratarse sencillamente, de ordenar un poco esos cajones.

(Canción recomendada: “Just Breathe” de Benjamin Francis Leftwich)