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DÍA 1 - NO SALIR DE CASA

Lo normal es que pensemos que lo mejor está un poco más allá de nuestras narices. Un poco fuera de nuestro alcance.

Hay que moverse, salir, viajar, hay que conocer gente, para sentirse vivo. Escapar de uno mismo, alejarse de casa, de tu ciudad, de tu espacio habitual, cambiar, experimentar, conocer, tumbarse en playas diferentes, observar paisajes distintos, acercarse a lo espectacular. Todo eso está muy bien, probablemente sea lo que más llena la existencia del ser humano: echar un vistazo a lo que existe a nuestro alrededor. En eso parece consistir el viaje por la vida.

He partido unas nueces. Me he puesto una anchoa sobre la mitad de una sardina (de lata) y encima una guindilla, todo sobre un trocito de pan tostado. Y una copa de vino. Leyendo y escuchando música estoy pasando uno de los primeros ratos en casa con la sensación de que no he sido yo exactamente el que haya elegido estar aquí a esta hora.

Estar en casa será para muchos un suplicio. Me acaba de llegar en un WhatsApp con “Consejos Psicológicos para largos períodos dentro de casa”. Me los sé, los cumplo desde hace años sin ningún esfuerzo.

Un querido amigo me dijo una vez que la mayor de las suertes que puede tener una persona es poder divertirse en su propia casa (cine, libros, música, hobbies,…). Tengo en la mesilla varias torrecitas de libros que hay que ir dando salida, no para dejarla vacía sino para sustituirlos por otros que, aunque solo sea porque cada noche veo su portada, a estos los tengo ya muy vistos. Clásicos con Orwell, Aldous Huxley, Ortega, algunos más sesudos como Benedict Anderson, Ernest Gellner, Hannah Arendt (siempre), algunos desconocidos como Mijail Bulgakov o Abad Faciolince, otros cercanos como Ramón Saizarbitoria y el amigo Aramburu.

Que no sea por estar enfermo, claro, pero estos días caseros pueden ser una oportunidad para el ejercicio de mezclar hedonismo y reflexión, aparcando, de paso, esa pizca de acojone (perdón, seguro que hay otra palabra más fina) que se respira al encender el ordenador.

(Canción recomendada: “Evening Kitchen” de Band of Horses)