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CUANDO APAGAS LA LUZ

Cuando cada día por la noche (o cada noche de cada día) recostado en la cama apagas la última luz de la habitación, se acciona el interruptor de otra habitación privada en la que (al menos para mí) los colores son muy diferentes y las figuras más difuminadas.

Ahí está todo y están todos. Sobresalen los problemas en fase de resolución, un revoltijo de actividades que hay que ordenar por orden de importancia y/o prisa para ponerse a resolver cuanto antes. También aparecen empujados por un aleatorio y caótico proceso de asociación de ideas, personas conocidas o casi olvidadas, apariciones estelares inesperadas, momentos perdidos, como un momento de una tarde del que te acuerdas hasta de la luz de la escena o de cómo le dijiste algo a no sé quién o cómo el otro te dijo aquello de aquella manera y cómo no imaginabas aquella respuesta o cómo deberías haber dicho o hecho algo totalmente diferente. O (¡qué rabia!) no logras acordarte de algo concreto. Es el momento de que te asalten imágenes de esas que a saber por qué acuden con tanta frecuencia cuando son las que justo menos te interesa volver a tener presentes (¿no somos dueños de nuestros pensamientos?) para situarse en primer plano. A ver cómo te las quitas de encima. He dicho que “a saber por qué” porque no lo tengo consultado a ningún psicoanalista pero seguro que aunque no tenga remedio, tiene explicación.

Sensaciones desagradables, dolorosas o simplemente desasosegantes alteran un poco las pulsaciones, en los brazos y las piernas aparecen cosquilleos y el cuerpo no encuentra postura alargando nerviosamente el momento de entrar en el sueño que deseamos ¿cómo demonios se activa ese interruptor? No hay como quererse dormir a toda costa para que se produzca el efecto contrario.

De pronto, unos casuales raptos agradables, gustosos o simplemente intrascendentes son con los que te puedes dejar llevar como si una fuerza inocente te sumergiera a base de suaves impulsos para ingresar en otro mundo profundo e ingrávido aún más incontrolado y desconcertante hasta el día siguiente. Feliz noche. Feliz sueño. Buen día.