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HERMOSO ENEMIGO

Nada ni nadie es como queremos que sea. Ni la gente a la queremos.

Acaso algunos amigos, alguna pareja, pero no siempre ni en todos los aspectos. Quizás sea mejor así, no parece una idea sana estarse buscando a uno mismo en los demás. Para bien o para mal no hay nadie como nosotros. Por eso será que discutimos tanto cuando nos llevan la contraria. Tal Ben Shahar, profesor de psicología especializado en el campo de la felicidad, dice que no hay nada como tener unas relaciones íntimas sólidas para sentirse más feliz, pero ojo, no esperemos que sean perfectas, siempre habrá desacuerdos y conflictos. “¿Qué buscas en un amigo? ¿A alguien que te diga sí a todo? A veces necesitamos una palmadita, que nos digan que somos geniales a pesar de todo. Pero a largo plazo es preferible alguien que nos diga cuándo no está de acuerdo, que nos desafíe, que nos ayude a alcanzar la verdad, a ser mejores personas, a tener más éxito, a ser más felices”.  Lo más interesante y rentable resulta buscar personas diferentes que, aún queriéndonos, nos desafíen y presionen, “hermosos enemigos” que nos ayuden a ser mejores y a acercarnos a la verdad haciéndonos pasar algún mal rato.

No es tan malo discutir, según este psicólogo, por eso se necesita al “hermoso enemigo”, ese alguien cercano que nos ayuda a elevarnos sobre nosotros mismos a través del conflicto, del desacuerdo, que se toma la molestia de ponernos en cuestión en vez de sorber el gin tonic asintiendo a todo. No siempre tenemos razón, ni somos los más guapos. Parece que lo aconsejable, según este estudioso, es discutir con quien también podamos pasarlo bien disfrutando de la alegría de vivir o de realizar mejor nuestras tareas.

Sólo quienes nos quieren bien nos obligarán a reflexiones incómodas porque querrán vernos crecer delante de sus narices. Cualquier relación es una máquina de crecimiento, seguramente porque a la vez es una fuente de problemas que hay que ir resolviendo. Si deseas que tus amigos sean mejores personas, con más éxito y más felices, piensa en ellos y cuando haga falta ayúdales haciéndoles pensar. Y viceversa. “Hermoso enemigo”, querido amigo.

Quien no quiera problemas o enfrentamientos puede creerle a Pascal cuando dice que "la mayoría de los males les vienen a los hombres por no quedarse en casa” (solos, supongo).