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MOSCAS

Mark Twain: “Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”.

Caramba, esto invita a tener cuidado con los pensamientos y los gustos mayoritarios o al menos ponerlos en cuarentena. Cuántas veces utilizamos el tópico de “si tanta gente lo ha probado no debe de estar mal”. Y no tiene por qué estar obligatoriamente mal, claro. O se dice ”vamos a verlo, que ha tenido mucho éxito”. Esperamos un poco a que se adelanten otros a ver, escuchar o comprar y si la suma de los que ven escuchan o compran es importante, iremos a ver, oír o comprar tranquilos. Cuando iba al colegio se leía aquello de “a un panal de rica miel dos mil moscas acudieron, que por golosas murieron presas de patas en él”. Y por ir todas juntas, claro, porque la miel no es intrínsecamente mala. A vuelta con las moscas también se decía “comamos mierda: cinco mil millones de moscas no pueden estar equivocadas”. Acabo de leer que estas actitudes se encuadran en lo que se llama la filosofía de la cantidad: “Somos muchos luego tenemos razón (¡vamos a tomar la calle!)”. Vale, tenéis razón en que sois muchos, sí (como las moscas), pero lo de tener la razón se juega en otra división.

Las mayorías. Las audiencias. Aunque no es obligatorio seguir a la mayoría, sí que parece obligado el engorro de justificarse por no hacerlo. La libertad, es la herramienta mágica que nos permite elegir si tomar la dirección hacia donde van las moscas o seguir el rastro de los pobres animales en extinción. Si uno va por donde elije, corre de su cuenta esquivar la corriente o tomar el rumbo equivocado. Lo peor es cuando se equivoca una gran mayoría que nos arrastra inevitablemente con ella.

También es cierto que hay ocasiones o sitios a los que es maravilloso ir muy acompañado. Cada uno debe educar bien su olfato para elegir bien los suyos.

Una amiga periodista tituló hace muy poco un artículo “El síndrome del rebaño”. Moscas, ovejas, muchedumbres, mayorías. Frente a ellas, pensar por uno mismo, como pedía Kant, además de arriesgado, podría ser hasta elegante.