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REALIDAD

La realidad, dice el neurocientífico David Eagleman, “es un programa de televisión que sólo uno puede ver y no se puede apagar”.

Eso explica sintéticamente el por qué estando ante la misma situación cada uno lleguemos a ver una película distinta. Cada persona percibe tan solo lo que su propia evolución le permite percibir. No nacemos como otros animales que al de poco caminan, vuelan o nadan: su código genético les empuja. El nuestro necesita de padres y madres dedicados, cierta estructura médica protectora para sobrevivir, que nos ayuden a ponernos en pie y comenzar a aprender para hacernos con un cierto conocimiento del mundo que nos rodea. Somos una obra siempre en marcha, jamás terminada al cien por cien. A medida que crecemos vamos diseñando un marco mental del que puede costarnos salir, sólo echando mano a la creatividad inventamos, transformamos la realidad o la embellecemos, tomamos decisiones, podemos ofrecer a otros el abanico de nuestras perspectivas personales, aportar nuestras ideas al servicio del progreso o de las buenas causas. Pensar en hacer cualquier cosa mejor que ayer ya requiere de aporte creativo. Quizás un poco de tiempo libre, las proteínas de una buena chuleta o un poco de alcohol o (rellénese al gusto de cada uno) ayude.

El científico Jorge Wagensberg dice que “no existen personas creativas o mediocres, sino personas que deciden ser creativas y personas que deciden ser mediocres. Es una actitud”.

La creatividad no es solamente lo relacionado con el arte, el diseño o la publicidad. Creatividad es valentía para mejorar nuestro propio “programa de televisión”.

Acabemos con otra cita, esta del guionista y director de cine Charlie Kaufman que dice que “eso que llamamos real no es más que un laberinto que se recorre de espaldas y con los ojos vendados”.

Realidad veraniega: caminar en la dirección que sea con los sentidos bien abiertos apreciando la lentitud del paso del tiempo. Tiempo para unos retoques creativos que nos hagan volver siendo algo diferentes.

Feliz verano!