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EMOCIÓN

Una vez le pregunté a un amigo profesor qué era lo que enseñaba a sus alumnos (de Antropología). Me dijo “yo les hablo de lo que leo”.

Ah, vale. En el momento no lo entendí del todo, pero con el tiempo y conociéndole deduje que la frase era más de lo que parecía, más que esa primera impresión de profesor aburrido o vago que habla de lo primero (o de lo último) que se le ocurre. Hace tiempo que ya hago como él, suelo hablar de lo que leo y muchas veces escribo a partir de lo que leo. Leyendo refrescas ciertos apartados de tu pensamiento, una buena lectura pone patas arriba algunas de tus certezas o te las pone al día. Descubres, te asombras o te reafirmas. Cuántas veces hemos leído algo que nos impacta y pensamos “¿cómo no se me había ocurrido eso mismo a mí antes?” o “¡es justo lo que yo pienso!”. Alguien ha razonado por nosotros y con una precisión que como no alcanzamos, nos sorprende. Almacenamos ideas brillantes de otros que sin darnos cuenta alumbran y van definiendo nuestro pensamiento. El doctor Francisco Mora es uno de los neurocientíficos españoles más reconocidos. Su amplia bibliografía destila sabiduría de esa que parece evidente. “La emoción es la energía que mueve el mundo”. Aquí podría terminar este artículo y cada uno que le dedicara el tiempo que quisiera a rumiar la frase.

Escribo esto mientras escucho a Dori Caymmi hijo de músico brasileño y ambos, referentes de la música popular brasileña. Emoción en cada nota, en el timbre de su voz. Buscar la emoción, la belleza, la felicidad. No he leído que no sea posible sin salir de casa. No he leído que sea imposible con solo ocho o nueve amigos. No he leído que no sea posible en familia.